de CACERÍAS Eso que oigo sonar que precede el movimiento del cuerpo de la boca de la lengua eso puede ser el poema debe ser el poema un lenguaje inhabitado interminable y breve brevísimo como un búho que se para a ver breve brevísimo y sin embargo eterno y sin embargo abarcando la noche y sus costuras silenciosas ojos amarillos que son flechas sin arco disparadas hacia cualquier distancia. Eso debe ser el poema en infalible cacería.
ELEGÍA Pienso en la muerte. Imagino el último silencio de mis abuelos el último color de los ojos un balbuceo opaco cuando ya empezaba a aletear la sordera de lo ido para siempre. Ni el padre de mi madre Ni el padre de mi padre tienen cuerpo para mí. Muertos desde hace tanto. Todavía no han sido viejos les bullía la vida, pienso, como a mí ahora los hijos corriendo la casa sin terminar llegar a fin de mes de sol a sol, hasta fin de mes. Pienso en la muerte y pienso en mis abuelos. Debo esforzarme para recordar sus nombres: Ramón. Ubaldo. Cómo puede alguien que muere tan pronto hacerle crecer más edades a la sangre? Cómo se es nieta de alguien que está muriendo desde antes de nacer-me? Qué forma tienen las manos que ya no amansan caballos que ya no peinan el bigote que no pueden tocar siquiera la transparencia del tiempo? Si no pueden contar los años Si no tienen voz los muertos Si no huelen a nada ...
El fondo de la olla Hace ruido el cucharón contra el fondo de la olla. Golpea en paredes secas como en una campana. Y en la casa de al lado será igual, piensa, mientras revuelve. Y en la otra también, campana seca. Y en cada casa de por acá, sabe. Hay viento afuera viento de primavera de malvones y polen esparcido. Afuera hay viento y gurises que corren y se embisten cabeza contra cabeza como chivos topadores en el corral del barrio. Adentro, tumba profanada el estómago del hijo y otra tumba en el menor y otra más en la mujercita más grande y otra tumba en su panza donde salta apenas uno sin nombre. El ruido del cucharón en la olla levanta los pájaros que duermen en la canaleta hace temblar las telarañas. El ruido del cucharón en la olla seca retuerce las tripas retuerce los trapos viejos del hambre donde la madre clava las uñas y la bronca donde la madre esparce el dolor y sala sala como se sala el puchero la garganta ar...
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